Cuando piensas en tu año escolar en Canadá, lo primero que imaginas es el colegio, la nieve, los amigos nuevos. Lo que casi nadie te cuenta es la parte que ocupa más horas del día: la casa. Y esa es, con diferencia, la que más dudas genera antes de salir.
Vivir con una familia canadiense no es alojarte en un sitio. Es entrar en la rutina de una casa que ya funciona, con sus horarios y su forma de hacer las cosas. La buena noticia es que casi todo lo que puede salir mal se evita con una cosa: hablar. Lo que sigue es lo que hemos aprendido durante años enviando estudiantes a casas canadienses.
Lo que esperan de ti (y lo que puedes esperar de ellos)
La diferencia cultural más importante no está en la comida ni en el idioma: está en el concepto de contribución. En una casa canadiense no eres un huésped al que se atiende, eres un miembro más de la familia durante unos meses. Eso significa que participas en la vida doméstica igual que lo hacen los hijos de la casa.
A cambio, tu familia anfitriona asume compromisos concretos: tu habitación, tus comidas, un lugar donde estudiar, y estar pendiente de ti como estarían de cualquiera de los suyos. Si algo de eso no se cumple, no es tu problema resolverlo: para eso está el coordinador.
Salidas, horarios y planes: pide permiso, no perdón
Es el punto donde se concentran el 90 % de los roces, y también el más fácil de resolver.
- Pregunta antes de salir y da detalles: adónde vas, con quién, en qué autobús y a qué hora vuelves. No es control, es lo mismo que hacen los hijos de la casa.
- Si quieres invitar a alguien a casa, o quedarte a dormir en casa de un amigo, avisa con al menos un día de antelación y facilita el nombre y el teléfono de los padres.
- Si no vas a cenar en casa, dilo con tiempo. Alguien está cocinando para ti.
- Respeta las horas de silencio, que suelen ser distintas entre semana y en fin de semana.
Tu habitación y tu baño
Tu espacio es tuyo, y su mantenimiento también.
- Haz la cama cada mañana y mantén el cuarto recogido.
- Limpieza semanal: polvo, aspirador, basura al cubo principal y reciclaje al suyo. Canadá separa residuos con más detalle del que estás acostumbrado; pregunta el primer día cómo lo hacen.
- Cambia sábanas y toallas una vez por semana.
- Lava tu ropa. Salvo que te digan lo contrario, tu colada es cosa tuya.
- Nada de comer ni beber en la habitación.
- Deja el baño como te gustaría encontrarlo. Pide productos de limpieza sin problema.
Dos detalles que sorprenden a todo el mundo
La ducha se mide en minutos, no en canciones: pregunta cuánto y en qué franja horaria. Y el termostato tiene reglas: te dirán a qué temperatura dejar tu habitación cuando estás y cuando no. En un país donde calentar la casa cuesta lo que cuesta, esto no es tacañería, es sentido común. Si te preocupa pasar frío, lo importante no es el termostato sino la ropa que te lleves.
La cocina, el punto de encuentro
Las comidas son el momento en que de verdad entras en la familia, y donde más inglés vas a aprender sin darte cuenta.
- Ofrécete a ayudar a preparar la cena o a poner la mesa.
- Recoge lo que ensucias: encimeras, mesa, platos al lavavajillas. Vaciarlo también cuenta.
- Saca la basura sin que te lo pidan la segunda vez.
- Échales una mano al volver de la compra.
- El móvil se queda en la habitación durante las comidas. Esta es innegociable en la mayoría de las casas, y es también la que más te va a servir.
Si te preocupa qué vas a comer, la cocina canadiense tiene más variedad de la que imaginas.
Si algo no funciona, no te lo guardes
Puede pasar. Una familia que no acaba de encajar contigo, una norma que no entiendes, una situación incómoda. Lo peor que puedes hacer es aguantar en silencio hasta que se convierta en un problema grande.
Tienes un coordinador local asignado desde el primer día. Su trabajo es exactamente ese: escucharte, mediar y, si hace falta, buscar una alternativa. No estás solo y no estás pidiendo un favor.
En resumen
Participa, pregunta, comunica. Los estudiantes que terminan el año hablando de su familia canadiense como de una segunda familia no son los más ordenados ni los que llegaron con mejor inglés: son los que se sentaron a la mesa y preguntaron. Es lo que repiten una y otra vez las opiniones de quienes ya han hecho el programa: lo que marca la diferencia no es la casa que te toca, sino cuánto entras en ella.
¿Quieres saber cómo elegimos las familias con las que trabajamos en Canadá y qué incluye el alojamiento? Te lo contamos sin rodeos.
Ver el alojamiento del año escolar en Canadá → · Solicitar información

+34 916 835 474
Chat en WhatsApp
Deja una respuesta