Aquí reunimos las opiniones del año escolar en Canadá de quienes ya lo han vivido: lo que cuentan los estudiantes —con nombre, cara y colegio— y el patrón que se repite en lo que nos explican al volver. Creemos que juntas ayudan a entender mejor cómo es realmente un año escolar en Canadá antes de decidir.
Gracias a todos los que han compartido la suya con honestidad. Es el mejor argumento que tenemos.
Lo que cuentan los estudiantes al volver
Lo que sigue resume lo que más se repite en lo que nos cuentan los estudiantes que han hecho el programa, organizado por temas. No son casos concretos, sino el patrón que aparece una y otra vez.
Cómo prepararse antes de salir
Lo que más ayuda antes de viajar es doble: lo práctico y lo mental. En lo práctico, ir acostumbrando el oído al inglés con series, películas, música y lectura, e investigar la localidad donde vas a vivir. En lo mental, hacerse a la idea de la separación, asumir que no todo va a salir perfecto y recordar que el curso pasa más rápido de lo que parece. A todo esto suma el Proyecto Canadá que hacemos en línea antes de la salida: explica la cultura, la vida escolar, cómo es la convivencia con la familia anfitriona y —muy útil— cómo amortiguar el choque cultural al cambiar de país y cómo es el clima de verdad, más allá de lo que dice una búsqueda rápida. Un consejo muy repetido y muy canadiense: prepárate para el invierno y mete ropa térmica.
La llegada y los monitores
El viaje y los primeros días no se hacen solos. Los estudiantes viajan acompañados por monitoras del equipo, y es de lo que más agradecen: ayudan con los nervios del primer vuelo, con los papeles, los controles y los trámites de llegada, y con conocer al grupo con el que se compartirá el curso. Para muchos era su primera vez en un avión, y varios lo resumen igual: con los nervios de la llegada, ese acompañamiento marcó la diferencia.
La familia anfitriona
Es el factor que más pesa en la experiencia. El consejo que más se repite: pasar tiempo con la familia desde el principio, interesarse por su forma de vida, buscar intereses comunes —una serie o una película que ver juntos funciona— y participar en lo que propongan. Y lo básico: ser educado, respetar las normas de la casa y echar una mano con las tareas. La mayoría las describe como acogedoras y atentas, y algunos siguen en contacto al volver, aunque cada familia es distinta y la cercanía varía. Cómo seleccionamos a las familias lo explicamos en el alojamiento del año escolar en Canadá.
El colegio canadiense
La diferencia más comentada es la organización y el enfoque: el curso se divide en dos semestres, con asignaturas distintas en cada uno, y se trabaja de forma mucho más práctica que en España —más proyectos y tests, menos memorización, y exámenes que la mayoría describe como más asequibles—. Como cambias de aula en cada clase, acabas conociendo a más gente; y para hacer amigos, lo que mejor funciona es hablar sin timidez en clase y apuntarse a un deporte o un club. Cómo funciona el curso por dentro lo detallamos en el sistema educativo canadiense, y cómo se convalida al volver, en convalidar estudios en Canadá.
El inglés
La mejora llega, y varios la respaldan con certificados: estudiantes que salieron por debajo del B2 y volvieron con el B2 o preparando el C1. El oído suele acostumbrarse hacia el segundo mes. Lo que más acelera, según ellos: hablar con canadienses, pasar tiempo con la familia anfitriona, estar atento en clase y pedir ayuda sin reparo, y evitar juntarse solo con otros hispanohablantes.
La comida y el frío
Dos adaptaciones prácticas aparecen casi siempre. La comida: horarios más tempranos que en España (se almuerza sobre las 12-14 h y se cena sobre las 17-19 h), más congelados y comida rápida de lo deseable, y menos pescado. Muchos echan de menos la dieta de casa y recomiendan compaginarla con algo de deporte. Dicho esto, las cenas caseras —carne asada, barbacoas, el puré omnipresente— salen muy bien valoradas, y el s’more a la hoguera se lleva el premio al capricho. El clima: caminar al colegio con temperaturas bajo cero es parte del paquete, y se lleva mucho mejor con la ropa adecuada.
Lo que viven fuera del aula
El curso no es solo colegio y casa. Entre las salidas del programa y las escapadas con la familia, los destinos que más se repiten son Toronto —con la CN Tower, Canada’s Wonderland o el Ripley’s Aquarium—, las cataratas del Niágara, Montreal y Ottawa. Y participan en celebraciones muy canadienses: Thanksgiving, una gran comida familiar en torno al pavo donde conoces al resto de la familia anfitriona, y Halloween, que se vive a lo grande con las casas decoradas. Son los recuerdos que casi todos mencionan al volver.
El seguimiento durante el año
Es lo que más tranquiliza a las familias y lo mencionan casi todos: la coordinadora local en Canadá hace seguimiento durante el curso —visitas, contacto regular, resolución de imprevistos— y la oficina de Madrid se mantiene accesible por teléfono y correo. Tener a alguien de referencia a ambos lados es, para muchos, lo que marca la diferencia a la hora de dar el paso.
La nostalgia y el crecimiento personal
La nostalgia aparece —echar de menos a la familia, los primeros tiempos de convivencia, moverse solo en transporte público—, pero se gestiona: hablar con casa de vez en cuando, crear rutinas, salir y apoyarse en las nuevas amistades y en la familia canadiense. Y lo que queda al final es lo que más valoran, por encima del inglés: más independencia y autonomía, más responsabilidad y proactividad en el día a día, capacidad para adaptarse y resolver solos, y una mirada más amplia hacia otras culturas y realidades. Varios lo resumen parecido: volvieron viéndose capaces de mucho más de lo que creían.
Testimonios de estudiantes
A continuación, las opiniones de estudiantes que han confiado en nosotros para vivir el año escolar en Canadá. Sus palabras.
En el Proyecto Canadá tuvimos unas clases semanales donde nos dieron consejos y nos explicaron cosas que teníamos que saber para venir aquí. A mí me sirvió para conocer más sobre la cultura y la forma de vivir en Canadá. Lo más interesante y lo que más me sirvió fueron los consejos y preguntas para la host family.
Creo que es importante ir acostumbrando tu oído al inglés, mentalizarte de que no todo va a ser perfecto ni como te lo esperas y estar abierta a una nueva cultura, incluyendo diferentes tipos de personas y formas de ser.
En el viaje y en la llegada nos ayudaron mucho las monitoras, sin ellas no hubiésemos sido capaces de hacer todo con los nervios. Y con mis compañeros de viaje muy bien.
Para mejorar rápido tu inglés tienes que intentar hablar lo más posible con gente canadiense, ver películas y series en inglés, intentar seguir un poco los estudios de España pero sin agobiarse y disfrutando la experiencia. Al cabo de los dos primeros meses mi oído ya se acostumbró a escuchar en inglés y poco a poco ya seguía las clases; es verdad que todavía había muchas cosas que no entendía pero con el contexto de la frase ibas aprendiendo a entender lo que decían.
El sistema educativo en Canadá es completamente diferente al de España, se te exigen cosas bastante diferentes. La forma de enseñar, exámenes, actividades, etc. es totalmente distinta. Aquí se requiere mucho menos esfuerzo y se aprende menos o por lo menos con las asignaturas que yo he estudiado. Yo apenas he tenido que estudiar en casa ni hacer actividades en casa. Una cosa que a mí sí me ha llamado la atención es que aquí te intentan explicar las cosas de forma más práctica y menos teórica.
Cuando estás en Canadá es normal que eches de menos tu vida en España pero, al final, hablando de vez en cuando con tu familia y amigos, aunque los eches de menos, te vas acostumbrando y vas disfrutando cada vez más. A mí me ayudó mucho pensar que esto es una experiencia una vez en la vida, que al final lo que tienes en tu vida en España va a seguir allí cuando vuelvas y que esta experiencia única hay que disfrutarla.
Mi familia canadiense no solía cocinar mucho, cocinan más congelados y comían más comida basura a la que estaba acostumbrada. Hacen una dieta muy diferente, tienes que adaptarte a ella y yo recomiendo compaginarla con ejercicio porque vas aumentar tu peso y de esta manera puedes controlarlo un poco.
Mi mayor desafío fue aprender a manejarme yo sola, aprendiendo a lidiar con diferentes situaciones sin ayuda. Mi consejo es no estresarte cuando las cosas no salgan como te esperas o cuando no salgan, buscar alternativas y estar abierta a diferentes opciones.
Mi experiencia en Canadá me ha ayudado a madurar, a ver que no todo es perfecto y también a valorar lo que tengo en España. Esta experiencia me ha enseñado responsabilidades, a vivir prácticamente sólo necesitándome a mí. Aprendes a ser más independiente, a estar más abierta a diferentes cosas y a mirar con otras perspectivas.

Gema García Rivas,
estudiante del curso Grado 10 en el colegio canadiense Eastside Secondary School, Belleville, Ontario, equivalente a 4º de ESO en España.La organización de la llegada a Canadá fue muy buena, las acompañantes nos ayudaron mucho y gracias a ellas pudimos llegar bien, e ir con un grupo que fue muy agradable.
Al principio del programa te interesa intentar pasar mucho tiempo con la familia anfitriona, interesarte por su cultura y su forma de vida, y con gente que hable inglés aunque sean de otros países para acostumbrar el oído al idioma. Todas las familias son diferentes pero siempre van a intentar que estés bien y que disfrutes de la experiencia. Yo recomendaría mi familia a un próximo estudiante ya que me han dejado mucha libertad y siempre se han preocupado por que estuviese bien.
A raíz de ahí si tienes una base es muy sencillo seguir el ritmo en el colegio y siempre puedes pedir ayuda a tus profesores. La educación canadiense es totalmente distinta, hay dos semestres en los que cursas 4 asignaturas en cada uno, lo cual es muy diferente a España. Su enseñanza se basa mucho en lo práctico y en probar todo hasta encontrar lo que te guste. A mí las asignaturas se me han hecho muy fáciles ya que aquí el nivel es mucho más bajo que en España.
Hemos sido muchos estudiantes internacionales en nuestra zona y mi grupo de amigos se ha basado en eso en la gran parte. Pero a la hora de hacer amigos lo mejor que puedes hacer es estar abierto a hablar con todas las personas que conozcas en tus clases e intentar apuntarte a un deporte que te guste para así poder conocer más gente. Al principio yo era bastante tímida a la hora de hablar con gente pero al final ves que hay mucha gente que se interesa en hablarte y que no pasa nada por abrirte a gente nueva.
Estar lejos de tu familia y amigos y saber que la vida en España sigue sin ti es duro al principio, pero al cabo de los meses vas haciendo tu rutina y nuevos amigos. Yo al cabo de los meses dejé de echar tanto de menos y empecé a disfrutar más y a pensar en vivir el momento y no pensar en la vuelta.
Gracias al programa pudimos hacer muchas excursiones, a Niagara Falls, Toronto, Ottawa, Montreal, Wonderland, estaciones de ski… La verdad es que todas esas excursiones han hecho que la experiencia sea mucho mejor y todas ellas han tenido momentos muy especiales que nunca voy a olvidar.
Thanksgiving fue una de las festividades que pude celebrar, es un festivo que se basa prácticamente en una comida o cena familiar grande con pavo y todo tipo de recetas familiares. Pero la comida para mí ha sido de las cosas que más me ha costado. Aunque mi familia cocina muy bien e intentaban alimentarme con la mayor variedad posible, todo lo que comen aquí cuando sales con amigos o en un día de clase es comida rápida y eso se nota mucho. También los horarios de comidas son muy diferentes y al principio es un gran cambio hasta que te acostumbras.
Esta experiencia me ha hecho ver todo de mejor manera, a ser más independiente y al estar en un entorno diferente al final te toca adaptarte y es una experiencia en la que al final maduras mucho.

Alba Reina Garcia,
estudiante del curso Grado 10 en el colegio canadiense Eastside Secondary School, Belleville, Ontario, equivalente a 4º de ESO en España.Para mejorar rápido tu inglés simplemente habla con la gente y no te juntes con gente que hable tú mismo idioma. La gente aquí es muy maja y todos siempre intentarán sumarte y apoyarte.
Para mí el sistema educativo canadiense es más productivo, ya que no das algo durante todo el año, sino que van variando y es más práctico, con más quizzes y proyectos, y los exámenes te resultan mucho más fáciles.
En general, la comida que se come en Canadá no es ni la mitad de buena en comparación con la que se come en España, pero la host family lo solucionó porque la madre sabe cocinar muy bien y saludable.
Caminar cada mañana a -x grados y saber que al volver a casa no están tus padres te produce cierta nostalgia. Y lo que puedes hacer es estar distraído, ir con amigos a algún lugar o llamar a la gente que echas de menos.
Sinceramente siento que si que he cambiando a la hora de madurar y entender a la gente.

Miguel Serrano Esperanza,
estudiante del curso Grado 10 en el colegio canadiense Coalhurst High School, Alberta, equivalente a 4º de ESO en España.Mi nivel de inglés era bajo al legar pero poco a poco fui aprendiendo y ahora es muy bueno. Lo mejor ha sido el inglés que he aprendido, los deportes y hacer buenos amigos.

Yago Mendoza Cristóbal,
estudiante del curso Grado 10 en el colegio canadiense Centennial Secondary School de Belleville, equivalente a 4º de ESO en España.Atención adecuada y amable en la oficia de Madrid y muy buena por parte de la coordinadora.
En el colegio fueron amables conmigo, me facilitaron todas las dudas que me pudieran surgir y los profesores fueron muy amables conmigo. Hice amigos y guardaré muy buenos recuerdos siempre.
La familia anfitriona es muy acogedora y muy amable, me sentí muy incluida con ellos.
Aunque mi nivel de inglés era alto, ahora es muy alto y tengo mucha fluidez al hablar.
La mejor de la experiencia ha sido mi independencia, aprender a arreglármelas por mi misma y hacer amigos inolvidables. Y el control que tengo ahora de la lengua inglesa.

Violeta María Borrego Gajate,
estudiante del curso Grado 11 en el colegio canadiense Centennial Secondary School Belleville, equivalente a 1º de Bachiller en España.Mientras estaba en Canadá la coordinadora en Madrid se preocupó bastante por mí, estuvo en contacto conmigo, e intentó solventar todas las dudas y contratiempos que fueron surgiendo.
El colegio Eastside es un buen centro, los profesores son muy atentos y te ayudan en todo lo que necesitas. La gente es muy acogedora y siempre intentaban hablar con nosotros. La coordinadora de los estudiantes internacionales del centro se portó muy bien e hizo muchas actividades para integrarnos con los estudiantes canadienses.La familia anfitriona no pudo ser mejor, super acogedores desde el minuto uno, nos llevaron a un montón de sitios por Canadá, siempre intentaban que estuviéramos a gusto, tanto ellos como los demás familiares nos acogieron como parte de la familia. La casa estaba genial, cada una tenía su propia habitación y podíamos traer amigos a casa sin ningún problema.
Ahora me desenvuelvo mucho mejor hablando en inglés y he perdido la vergüenza a hacerlo. Aparte, he conocido a mucha gente que se han convertido en muy buenos amigos, e incluso hermanos, al haber vivido con ellos esta experiencia.

Natalia Hidalgo Esteban,
estudiante del curso Grado 10 en el colegio canadiense Eastside Secondary School de Belleville, equivalente a 4º de ESO en España.La Atención en la oficina de Madrid fue excelente, fácilmente accesibles, resolvieron cualquier duda tanto en persona como por teléfono cuando lo necesitamos.
El colegio estaba bien comunicado en un zona residencial tranquila, con buenas y cuidadas instalaciones y pocos alumnos por clase. Había pocos españoles en el centro, la mayoría alemanes, lo que da la facilidad de practicar inglés a la vez que otro idioma. Tuvimos facilidades para la elección de diferentes asignaturas y posibilidad de cambio si fuera necesario a lo largo del curso y las actividades extraescolares eran diferentes según la época del año. El colegio está un poco lejos del centro de la ciudad pero se puede ir en autobús.
La familia anfitriona muy familiar y atenta. Se han preocupado por mí todo el tiempo intentando que me sintiera como en casa desde el principio. Preocupados porque me sintiera a gusto, presentándome incluso a otros estudiantes que estaban alojados en otras casas para que me sintiera mejor y no echara de menos a mis familiares y amigos. Me han ayudado en todo lo que he necesitado (ir al médico, llevarme a otra ciudad para obtener el certificado B2 de inglés…). Zona residencia muy bonita y tranquila, ideal para menores de edad. Vivienda familiar cerca del colegio (a unos 15 minutos andando y posibilidad autobús), aunque un poco retirada del centro de la ciudad, pero se puede ir en autobús o en coche (5 minutos). Zonas de ocio: centro comercial, bolera, cine, restaurantes, parque muy bonito, se hiela en invierno y lo convierten en zona de patinaje. Un aspecto que mejorar: la comida (genérico en Canadá).
La coordinadora local muy amable y atenta. Me ha ayudado en todo lo que he necesitado en el colegio o en la familia, estando siempre disponible y consiguiéndome lo que me hacía falta.
Yo tenía un nivel inferior a B2 de inglés. Obtuve allí el B2 y ahora estoy estudiando el C1. He mejorado mucho speaking y listening. Incluiría en el programa clases adicionales de gramática de inglés.
He hecho muchos amigos en Canadá, tanto en el colegio como estudiantes de otros países, sobre todo alemanes. He mejorado mi nivel de inglés. He aprendido otras culturas no solo la canadiense ya que además de canadienses he convivido con estudiantes de otros países. Tengo más facilidad para desenvolverme en situaciones difíciles.
Recomendaría el programa a otros estudiantes porque no solo mejoras el inglés (sobre todo el speaking) sino también puedes practicar otro idioma, ya que la mayoría de los estudiantes extranjeros son alemanes, hablan muy bien el inglés y francés. Recomendaría estar alojado en la misma familia con alguien de otro país de la misma edad que no hable español.
Canadá es muy seguro y tranquilo. La forma de vivir es completamente diferente a la nuestra, por lo que aprendes a convivir con personas de otra cultura. Tiene muchos lugares bonitos que visitar y los canadienses en general son muy familiares y amables.

Lucía Gutiérrez Miranda,
estudiante del curso Grado 10 en el colegio canadiense Eastside Secondary School de Belleville, equivalente a 4º de ESO en España.Si estos testimonios te ayudan a hacerte una idea, el siguiente paso es conocer el programa en detalle —colegios, alojamiento, fechas y precios—. Lo tienes todo en la página del año escolar en Canadá →.
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